Auto-Radiografía de mi Espíritu (32)

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ESPERANZA II

 Dios nos ha creado para una vida y una felicidad eterna, pero antes tiene que ser probado en esta vida terrena nuestra fidelidad y amor.

Dios no ha creado al hombre solamente para esta vida temporal, sino para que goce de una vida que no tenga fin, que es eterna.

Además de vida eterna quiere que sea vida completamente feliz.

Dios mismo, que nos ha creado con un ansia hondísima de vivir siempre, nos asegura que, en efecto, más allá del tiempo -breve en todo caso- nos espera la eterna plenitud del gozo.

Es claro que todo hombre tendrá existencia eterna, pero cuando en la Escritura Santa se habla de «vida eterna», se refiere sólo a la de los bienaventurados, porque la otra, la de los que se auto-condenan a la lejanía de Dios, más que vida,  lo suyo será una agonía interminable

 “el cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha”           

EXAMEN-ORACIÓN

¿Soy consciente de que el día del juicio he de dar cuenta de: los pensamientos, palabras obras y omisiones de toda mi vida?

¿Reconozco que soy pecador amado y perdonado?

¿Considero, que con lo que estoy haciendo hasta ahora tengo asegurada mi salvación?

¿Pienso que debo hacer algo más de lo que estoy haciendo actualmente?

¿Qué es lo que creo que debo hacer?

¿Qué creo que debiera dejar de hacer, ya que con ello puedo estar poniendo en riesgo mi salvación?.

¿Qué es y que me voy a proponer hacer en adelante para asegurar más mi salvación?

PALABRA DE DIOS

(Mt 5,8; Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

 Mt 7, 21.  No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.   

 Mt 10, 22;. Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará.

 Rom.8,18. 18Pues considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestar

Rom 8, 28-30 Por otra parte, sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio. 29Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos. 30Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Rom 12, 10- 12  Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo; 11en la actividad, no seáis negligentes; en el espíritu, manteneos -fervorosos, sirviendo constantemente al Señor. 12Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración;

Rom. 14,12 Así pues, cada uno de nosotros dará cuenta de sí mismo a Dios.

1 Cor.2, 9«Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por pensamiento de hombre cuáles cosas tiene Dios preparadas para los que le aman»

1 Cor. 9, 25. Los atletas se privan de todo; y eso por una corona corruptible; nosotros, en cambio por una incorruptible

2 Cor.5 1Porque sabemos que si se destruye esta nuestra morada terrena, tenemos un sólido edificio que viene de Dios, una morada que no ha sido construida por manos humanas, es eterna y está en los cielos

Col.1,3-6  Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por vosotros, al tener noticia de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está reservada en los cielos y de la que oísteis hablar cuando se os anunció la verdad del Evangelio de Dios, 6que llegó hasta vosotros.

Tit. 2,13  Pues se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, 12enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, 13aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo.

2 Tim. 4, 6-8.el momento de mi partir es inminente. He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la coraza de la justicia que aquel Día me entregará el Señor, el justo juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperando con amor su Manifestación

1Jn 3,2 Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. 3Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

Hb 10,23   “Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la promesa