Auto-Radiografía de mi Espíritu (52)

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PECADOS CAPITALES  III

AVARICIA

          La avaricia es uno de los siete pecados capitales. Se define como el deseo insaciable y desordenado de poseer riquezas, bienes materiales u objetos de valor, acumulándolos muy por encima de lo necesario para la supervivencia o el bienestar personal. Este pecado no sólo implica acumular, sino también implica anteponer las posesiones materiales a las relaciones humanas, a  los valores éticos y a la justicia.

            Según Santo Tomás de Aquino, la avaricia es un pecado capital porque “da origen a muchos otros pecados”, como la deslealtad, la traición, el robo, la mentira y el engaño. El carácter “capital” del pecado no se refiere a su magnitud, sino a que genera otros vicios y faltas.

            La avaricia se distingue del mero deseo de bienes necesarios o del simple ahorro, ya que consiste en la búsqueda excesiva y egoísta de riqueza, aunque esto implique sacrificar otros valores fundamentales o dañar a los demás. El Catecismo de la Iglesia Católica la señala como un vicio de exceso, junto con la gula y la lujuria.

EXAMEN-ORACIÓN

¿Me parece siempre poco lo que tengo, aunque tengo lo suficiente según mis necesidades materiales?

¿Estoy preocupado frecuentemente por tener y ganar más?

¿Siento envidia de otros por lo que tienen más que yo?

¿Dejo de cumplir mis deberes religiosos con Dios por emplear el tiempo en buscar  tener más,  sin necesitarlo?

¿Tengo mi corazón apegado a lo material más que a lo espiritual?

¿Hablo con frecuencia de lo que me gustaría tener?

¿Valoro a las personas por lo que tienen, más que por lo que son?

¿Me cuesta compartir?

¿He roto alguna relación familiar o personal por intereses materiales?

 

PALABRA DE DIOS

Proverbios 15:27  27 Quien mucho codicia destruye su casa,

Proverbios 28:25: 25 El codicioso provoca pleitos, quien confía en el Señor prosperará.

Mateo 6:24: 24-25 Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. 25 Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir.

Lucas 12:15:  15 Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

1Cor.5,10,11   10 No me refería a los inmorales de este mundo, ni tampoco a los codiciosos, a los estafadores o idólatras; para eso tendríais que salir de este mundo. 11 Lo que de hecho os dije es que no os juntarais con uno que se llama hermano y es inmoral, codicioso, idólatra, difamador, borracho o estafador: con quien sea así, ni compartir la mesa

1 Timoteo 6:9-10: 9 Los que quieren enriquecerse sucumben a la tentación, se enredan en un lazo y son presa de muchos deseos absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. 10 Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males, y algunos, arrastrados por él, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos.

2 Tim.3,2 , 2 pues los hombres serán egoístas, avariciosos, fanfarrones, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, irreligiosos,

2 Ped 2,3 2 Muchos seguirán su libertinaje y por causa de ellos se difamará el camino de la verdad. 3 Y por codicia negociarán con vosotros con palabras artificiosas; su sentencia está activa desde antiguo y su perdición no duerme

Hebreos 13:5:  «Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré».

Sant 5,1-3    1 Atención, ahora, los ricos: llorad a gritos por las desgracias que se os vienen encima.  2 Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado. 3 Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego.