AutoRadiografia de mi Espíritu (39)

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PRUDENCIA

VIRTUDES CARDINALES II

Dedicamos nuestra catequesis de hoy a reflexionar sobre la virtud de la prudencia. La prudencia forma parte de las virtudes cardinales, junto con la justicia, la fortaleza y la templanza. Esta virtud de la prudencia dispone la inteligencia y la libertad para discernir y para obrar nuestro verdadero bien. Antes de tomar decisiones, la persona prudente pondera las situaciones, pide consejo, intenta comprender la complejidad de la realidad y no se deja llevar por las emociones, las presiones o la superficialidad.

En varios pasajes del Evangelio encontramos enseñanzas de Jesús que nos ayudan a crecer en el conocimiento de esta virtud. Por ejemplo, cuando describe la acción del hombre sensato que construyó su casa sobre roca, y la del insensato, que la edificó sobre arena. Estas imágenes evangélicas, que ilustran cómo actúa la persona prudente, nos muestran que la vida cristiana requiere sencillez y, al mismo tiempo, astucia, para saber elegir el camino que conduce al bien y a la vida verdadera. Papa Francisco 20 marzo 2024

EXAMEN-ORACIÓN

¿Soy responsable de mi labor en la familia y en la sociedad?
En decisiones importantes, que no veo con claridad ¿procuro pedir consejo a alguna persona
experimentada?
¿Procuro pensarlo bien antes en las decisiones importantes?
¿Soy perseverante en mis propósitos y decisiones?
Cuando alguien me dice “esto no se lo digas a nadie” soy fiel a este deseo?
En las dificultades que se presentan en la vida ¿procuro superarlas? ¿cómo?
¿En las citas con otras personas trato de no hacer esperar?
Cuando alguien me pide consejo ¿ soy consciente de la importancia de ayudar a otro?
En los casos de duda, ¿elijo lo que me conviene, o más bien que lo que me gusta?
¿Trato de dar importancia debida a todo lo que se relaciona con la salvación de mi alma?
El recuerdo de errores cometidos anteriormente en vida ¿Me sirven para evitarlos en la
actualidad?
¿Aprendo de mis errores?

PALABRA DE DIOS

 Mt 7,24-27 24 El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel
hombre prudente que edificó su casa sobre roca. 25 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos,
soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada
sobre roca. 26 El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel
hombre necio que edificó su casa sobre arena. 27 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos,
soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
Mt 10,16 16 Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como
serpientes y sencillos como palomas.
 Mt 25,1-13 1 Entonces se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus
lámparas y salieron al encuentro del esposo. 2 Cinco de ellas eran necias y cinco eran
prudentes. 3 Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; 4 en cambio, las
prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. 5 El esposo tardaba, les entró sueño
a todas y se durmieron. 6 A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a su
encuentro!”. 7 Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus
lámparas. 8 Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan
las lámparas”. 9 Pero las prudentes contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y
nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. 10 Mientras iban a comprarlo, llegó
el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la

puerta. 11 Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”.
12 Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco”. 13 Por tanto, velad, porque no
sabéis el día ni la hora».
Lc. 14, 28-32 28 Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a
calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? 29No sea que, si echa los cimientos y no
puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, 30diciendo: “Este hombre empezó a
construir y no pudo acabar”. 31 ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta
primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?
32 Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Cl.17,10 Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid:
“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».