AutoRadiografía de mi Espiritu (40)

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IMPRUDENCIA

VIRTUDES CARDINALES  II  

El termino imprudencia alude a la ausencia de prudencia, mesura, cuidado.

Quien actúa con imprudencia lo hace sin pensar en el peligro y el mal que puede causar su modo de actuar, tanto a sí mismo como a los demás.

Pensemos, por ejemplo, en quien fuma en la cama; quién conduce un coche después de abusar de la bebida; quién come y bebe alimentos que le gustan, pero son perjudiciales para la salud, etc., etc.,

Se puede ser imprudente también bajo capa de virtud y sinceridad, cuando se quieren justificar ciertos comportamientos, afirmando: “yo no tengo pelos en la lengua” o “a mí me gusta la verdad y la sinceridad”.

Se da también la imprudencia, cuando se desconoce en qué momentos o situaciones se hace un comentario acertado o es mejor guardar silencio.

Hacer comentarios insolentes o hacer chistes de mal gusto, por ejemplo, evidencian imprudencia.

La imprudencia se puede cometer en todas o en casi todas las actividades humanas.

                                                 EXAMEN-ORACIÓN       

¿Hablo de forma imprudente de temas conflictivos cuando veo que los otros prefieren no hablar de estos temas?

¿Hago alguna corrección en público, ridiculizando  a alguien su modo de proceder?

¿He tomado decisiones de las que luego he tenido que arrepentirme por no pensarlo antes debidamente?  

¿No he tomado precauciones para evitar riesgos de contagios?

¿He revelado algún secreto que se me ha confiado?

¿Digo cosas sin pensar bien lo que digo, y sólo por agradar?.

¿Me dejo llevar de la precipitación en asuntos importantes?

¿Obro más con el corazón que con la cabeza?

 

PALABRA DE DIOS

 Mt 7,24-27  24 El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. 25 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. 26 El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre  que edificó su casa sobre arena. 27 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Mt 10,16  16 Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.

 Mt 25,1-13  1 Entonces se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. 2 Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. 3 Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; 4 en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. 5 El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. 6 A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”. 7 Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas. 8 Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. 9 Pero las prudentes contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. 10 Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. 11 Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. 12 Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco”. 13 Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

Lc. 14, 28-32  28  Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? 29 No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, 30 diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”. 31 ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? 32 Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.