III PECADOS CONTRA LA ESPERANZA
Hay dos pecados contrarios a la esperanza: la desesperanza y la presunción.
En el primer pecado, la desesperanza se incurre, se comete y se cae en él, cuando se cree que Dios no perdona los pecados porque son muy graves; o que no nos salvaremos por no ser digno de la misericordia de Dios.
Se falta a la esperanza por desconfiar u olvidar que Cristo ha muerto por nosotros, nos ha redimido, y por tanto podemos ser perdonados si nos arrepentimos sinceramente.
. El segundo pecado, la presunción, consiste en dar por asegurada nuestra salvación, sin que sea necesaria ninguna ayuda divina para obtenerla, o que la conseguiremos sólo por nuestras propias fuerzas.
La raíz de ambos pecados, consiste en poner las esperanzas en uno mismo, en el mundo, o aun en el mismo diablo, pero no en Dios.
LA PRESUNCIÓN
Hay al menos dos tipos de presuntuosos.
Uno, confía demasiado en sus propias capacidades y considera sus méritos suficientes para alcanzar la felicidad eterna.
El otro y tal vez el más común, es quien ya se cree bueno y, por ello, no necesita ni espera nada de Dios.
Necesidad del propio arrepentimiento.
¿Puede darse perdón sin el arrepentimiento?
Dar por hecho que Dios perdona al pecador que no se arrepiente no es tener una esperanza más fuerte en la misericordia de Dios, sino que es tener una esperanza engachosa y falsa.
También es falso que Dios conceda el perdón a los que persisten en el pecado, y que conceda la gloria a los que dejan de hacer buenas obras. Convicción con la que concuerda el acto de presunción.
La única esperanza válida es la que descansa y se apoya en Dios. Y procede de la Palabra y la promesa que Dios nos ha hecho de salvación. Dios cumple su Palabra y no quebranta su Promesa.
EXAMEN-ORACIÓN
¿Qué actitud tengo ante mi salvación eterna?
¿Es para mí el principal problema de mi vida y me preocupa el hecho de la salvación?
¿Creo que es muy difícil salvarse o por el contrario creo que es fácil?
¿Tengo la seguridad de que Dios quiere mi salvación?
¿Pienso con frecuencia que todo lo que Jesús sufrió en su pasión y muerte lo hizo por salvarme?
¿En alguna ocasión he pensado que a la persona que comete un pecado grave Dios no lo perdona?
¿He perdido alguna vez la esperanza de ser perdonado por Dios?
¿Pienso que el hecho de que Dios es bueno hace no tenga que temer por mi salvación?
¿Qué supone para mi saber que Dios es a la vez justo y misericordioso?
¿He pensado lo que supone la condenación eterna?
¿He perdido alguna vez la esperanza de salvarme?
PALABRA DE DIOS
Mt. 16, 26. 26¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla? 27Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta
19,29; . 29Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.
18,8; 7¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo! 8Si tu mano o tu pie te induce a pecar, córtatelo y arrójalo de ti. Más te vale entrar en la vida manco o cojo que con las dos manos o los dos pies ser arrojado al fuego eterno. 9Y si tu ojo te induce a pecar, sácalo y arrójalo de ti. Más te vale entrar en la vida con un solo ojo que con los dos ser arrojado a la gehenna del fuego
25,41-46; 41Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. 44Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. 45Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. 46Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».
Lc.10,25 ; 25En esto se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».
Lc. 16,9 9Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
Jn.3,1516; 16Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Jn 6,47; 47En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Hech. 13. 46-48. 46Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. 47Así nos lo ha mandado el Señor: Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra». 48Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
Rom.10,1; Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios en favor suyo es que se salven.
Rom 6,22 22Ahora, en cambio, liberados del pecado y hechos esclavos de Dios, dais frutos para la santidad que conducen a la vida eterna. 23Porque la paga del pecado es la muerte, mientras que el don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.
2Cor.5,1. 1Porque sabemos que si se destruye esta nuestra morada terrena, tenemos un sólido edificio que viene de Dios, una morada que no ha sido construida por manos humanas, es eterna y está en los cielos.
Gálatas 5: 16- 25 Frente a ello, yo os digo: caminad según el Espíritu y no realizaréis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne; efectivamente, hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. Pero si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.