Auto-Radiografía de mi Espíritu (53)

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ADVERTENCIA

Esta sección no es para hacer una simple lectura, sino para dedicar, al menos, unos minutos para examinarse y conocer también la palabra de Dios, con el fin de mejorar personalmente y no quedarnos en ser siempre lo mismo y llevar una vida rutinaria.

Mejorar implica, como decía, con mucha sabiduría san Agustín: “Señor, que me conozca y que te conozca”.

Para conocernos es necesario: ver las intenciones, las obras, los pensamientos, los sentimientos, las motivaciones… con que actuamos.

Para conocer a Dios, es necesario saber o (ver) lo que Él nos ha revelado con su palabra.

Por eso, las secciones: EXAMEN-ORACIÓN y PALABRA DE DIOS

PECADOS CAPITALES  IV

CONTRA AVARICIA GENEROSIDAD

La virtud opuesta a la avaricia es la generosidad. La avaricia implica un deseo desordenado de acumular bienes materiales, anteponiendo los intereses propios al bien común y negándose a compartir o ayudar a otros. Este vicio nos encierra en nosotros mismos y dificulta la solidaridad y la comunicación de nuestros bienes.

Por el contrario, la generosidad nos lleva a compartir con alegría lo que tenemos, no sólo los bienes materiales, sino también a compartir nuestro tiempo, talento y esfuerzo, sin esperar nada a cambio. Practicar la generosidad significa ser capaces de “salir de nosotros mismos” y dar lo mejor de uno mismo. Además, la generosidad fomenta el desapego a lo material y nos ayuda a centrarnos en el bien común o a centrarnos en ayudar a quienes lo necesitan.

El remedio para el vicio de la avaricia es la virtud de la generosidad. Ésta es una cualidad de quienes están dispuestos a sacrificar algo que es suyo en beneficio de los demás.

Tal vez una de las más bellas y sencillas definiciones de esta virtud se encuentre en la expresión: salir de sí mismo. El remedio más eficaz y recomendado por los santos contra la avaricia.

La generosidad trae como característica intrínseca la gratuidad. El motor principal de los actos generosos es el amor, que da sin esperar recibir nada a cambio.

El practicar la generosidad nos ayuda a evitar la avaricia.

EXAMEN-ORACIÓN

Los gestos y las formas de ser generosos son infinitos.  He aquí algunos ejemplos.

¿Ayudo a alguna persona u organización económicamente pudiendo hacerlo?

¿ Me gusta compartir?

¿Me gusta ayudar a los demás?

¿Valoro a las personas por lo que son, más que por lo que tienen?

¿Aprecio lo espiritual con interés especial?

¿Qué tiempo dedico a ayudar a los demás?

¿Qué actos de generosidad son los más frecuentes en mi vida?

¿Me sacrifico cuando veo que alguien me lo pide o veo que lo necesita?

¿Elogio el trabajo de alguien?

¿Acompaño a alguien en momentos difíciles?

¿Ayudo en materias comunitarias?

¿Sé escuchar a quien necesita desahogarse?

¿Colaboro en obras benéficas?.

¿Si alguien necesita una orientación o consejo lo hago de buena gana?

¿Doy facilidades cuando las personas lo necesitan?

¿Dedico algún tiempo a por ejemplo visitar algún enfermo o acompañar a esa persona que vive sola?

En mi oración ¿por quién acostumbro a pedir?

¿Soy generoso aún con personas que no lo agradecen?

¿Me detengo a valorar todo lo que tengo?

 

PALABRA DE DIOS

 Proverbios 11:24-25: 24 Hay quien es generoso y se enriquece, quien ahorra injustamente y empobrece. 25 El hombre generoso prosperará, quien alivia la sed será saciado.

Proverbios 14:31: 31 Quien oprime al pobre ofende a su Hacedor, quien se apiada del indigente lo honra.

Proverbios 19:17: 17 Presta al Señor quien se apiada del pobre, él le pagará su buena acción.

Proverbios 22:9: 9 El hombre generoso será bendecido, pues comparte su pan con el pobre.

Mateo 5:42: 42 a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.

.Mateo 6:20-21: Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. 21 Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.

Lucas 6:38: 38 dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Hechos 20:33-35: 33 De ninguno he codiciado dinero, oro ni ropa. 34 Bien sabéis que estas manos han bastado para cubrir mis necesidades y las de los que están conmigo. 35 Siempre os he enseñado que es trabajando como se debe socorrer a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Hay más dicha en dar que en recibir”»

2 Corintios 9:7: 7 Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama al que da con alegría

1 Timoteo 6:18-19: 18 que hagan el bien, sean ricos en buenas obras, generosos y dispuestos a compartir; 19 y así atesorarán un excelente fondo para el porvenir y alcanzarán aquella que es realmente la vida verdadera.

Estas citas resaltan la importancia de dar con alegría, ayudar a los necesitados y confiar en que Dios bendice la generosidad, no solo materialmente sino también espiritualmente .