Auto-Radiografía de mi Espíritu (31)

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ESPERANZA   I

 

VIRTUD DE LA ESPERANZA

 

La virtud de la esperanza consiste en confiar con certeza en las promesas de salvación que Dios nos ha hecho. Está fundada en la seguridad que tenemos de que Dios nos ama, en su bondad y en su poder, y en que es siempre es fiel a sus promesas.

Por la esperanza, aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia y del Espíritu Santo​-

Esto significa que la esperanza es un don. Y tiene relación estrecha con las otras virtudes teologales.

  A la esperanza precede la fe, y la esperanza precede a la caridad, y la caridad es llevada a la perfección por la esperanza.

Según el testimonio del Apóstol: ”Quien se llega a Dios ha de creer que existe y que es premiador de quienes le buscan’. Es, pues, evidente que la fe precede a la esperanza.”

La esperanza cristiana se manifiesta desde el comienzo de la predicación de Jesús en la proclamación de las bienaventuranzas. Las bienaventuranzas elevan nuestra esperanza hacia el cielo como hacia la nueva tierra prometida; trazan el camino hacia ella a través de las pruebas que esperan a los discípulos de Jesús

Hoy reflexionamos sobre la esperanza, que es la virtud teologal que nos ayuda a comprender que nuestra felicidad es el Reino de los cielos y la vida eterna, confiando en las promesas del Señor Jesús y en el auxilio de las gracias del Espíritu Santo. Se fundamenta en el misterio pascual de Jesucristo y en el don del Espíritu Santo, no en nuestro esfuerzo ni en nuestra voluntad personal.

 

EXAMEN-ORACIÓN

En el credo decimos: “De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos”

¿Espero que después de mi muerte deberé de someterme al juicio de Dios?

¿Creo y espero o temo el juicio ante Dios al final de mi vida?

Quién nos va a juzgar conoce toda nuestra vida ¿esto me conforta o me preocupa?

¿ Pienso que  la felicidad, es algo que Dios nos da, o es  Dios que se nos da?

¿En qué fundamento yo mi esperanza o mi temor?

¿Sólo en mis propios méritos o también en la misericordia de Dios?

¿Soy consciente de que la esperanza en esta vida, depende de la fe y del amor en esta vida?

¿Considero, en algún momento, que no creer en Dios o en la otra vida, puede librarnos de este juicio?

Es decir,pienso que todo esto es sólo para quienes tienen fe, pero no para quienes no creen?

 ¿Soy consciente de que en esto se decide la felicidad o infelicidad para toda la eternidad?

PALABRA DE DIOS
  1. 5,1 -12 Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; 2y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: 3«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. 5Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. 7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 11Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. 12Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

 Mt 7, 21-23        21No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”. 23Entonces yo les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad”.

Mateo 19:16-24 ¿Qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna?

Rm 4, 18. “Esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones.

Rm 5, 5 Pero por los méritos de Jesucristo y de su pasión, Dios nos guarda en “la esperanza que no falla” La esperanza es “el ancla del alma”, segura y firme, que penetra… “a donde entró por nosotros como precursor Jesús”

 Rm 8, 28-30 Podemos, por tanto, esperar la gloria del cielo prometida por Dios a los que le aman .

 Rm 12, 1. Se expresa y se alimenta en la oración, particularmente en la del Padre Nuestro, resumen de todo lo que la esperanza nos hace desear

1 Ts 5, 8).: “Revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación”

1Tm 2, 4.  En la esperanza, la Iglesia implora que “todos los hombres […] se salven” Espera estar en la gloria del cielo unida a Cristo, su esposo:

Tt 3, 6-7. “El Espíritu Santo que Él derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna

Hb 6, 17-20. 17De la misma manera, queriendo Dios demostrar a los beneficiarios de la promesa la inmutabilidad de su designio, se comprometió con juramento, 18para que por dos cosas inmutables, en las que es imposible que Dios mienta, cobremos ánimos y fuerza los que buscamos refugio en él, aferrándonos a la esperanza que tenemos delante. 19La cual es para nosotros como ancla del alma, segura y firme, que penetra más allá de la cortina, 20donde entró, como precursor, por nosotros, Jesús, Sumo Sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec