ADVERTENCIA
Esta sección no es para hacer una simple lectura, sino para dedicar, al menos, unos minutos para examinarse y conocer también la palabra de Dios, con el fin de mejorar personalmente y no quedarnos en ser siempre lo mismo y llevar una vida rutinaria.
Mejorar implica, como decía, con mucha sabiduría san Agustín: “Señor, que me conozca y que te conozca”.
Para conocernos es necesario: ver las intenciones, las obras, los pensamientos, los sentimientos, las motivaciones… con que actuamos.
Para conocer a Dios, es necesario saber o (ver) lo que Él nos ha revelado con su palabra.
Por eso, las secciones: EXAMEN-ORACIÓN y PALABRA DE DIOS
PECADOS CAPITALES V
LUJURIA
La lujuria es un deseo sexual desordenado y excesivo, considerado generalmente como una falta de control sobre los impulsos sexuales y, en muchas tradiciones religiosas y culturales, un vicio o pecado capital.
Desde la psicología, la lujuria implica una búsqueda desmedida de placer sexual que llega a ser desordenada e incontrolable, a menudo sin considerar las consecuencias. El impulso sexual domina la conducta de la persona, pudiendo afectar negativamente su vida diaria y sus relaciones afectivas. Se diferencia de la hipersexualidad por su componente compulsivo y por no estar necesariamente relacionado con una causa clínica específica.
La lujuria es uno de los siete pecados capitales y se considera un mal uso del deseo sexual humano. La moral cristiana distingue entre el deseo sexual legítimo y la lujuria, entendiendo que esta última separa el placer de sus fines naturales como la procreación y la unión afectiva. Contrasta con la virtud de la castidad.
La cultura contemporánea, caracterizada por la amplia accesibilidad al sexo, pornografía y permisividad social, intensifica la expresión de la lujuria, beneficiando a industrias y modelos de consumo con consecuencias especialmente de alto riesgo para menores y jóvenes.
En resumen, la lujuria puede contribuir al bienestar emocional si se vive de manera equilibrada, pero puede afectar negativamente la salud mental cuando es compulsiva, genera culpa o produce disfunciones en las relaciones personales.
EXAMEN-ORACIÓN
¿He entendido la sexualidad sólo como una cuestión de placer y no como parte de un amor verdadero y ordenado?
¿He disfrutado oyendo o contando chistes de doble sentido; cantado o disfrutado de canciones inmorales?
¿Me he causado estos pensamientos con lecturas impuras, películas, internet o algún otro tipo de material pornográfico?
¿Me entretengo en pensamientos y deseos impuros voluntariamente?
¿He incitado a otros al pecado con mi ejemplo y comportamiento, con mi falta de decencia?
¿He practicado la masturbación?
¿Me he puesto en situaciones que me llevan a cometer tales acciones?
¿He incurrido en prácticas homosexuales?
¿Me he expuesto de alguna manera a poner en peligro la fidelidad de mi matrimonio?
PALABRA DE DIOS
Proverbios 6:25: 24 Te protegerán de la mala mujer, de la lengua seductora de la extraña.25 Que tu corazón no ansíe su hermosura, no dejes que te atrapen sus miradas;
Mateo 5:28-32: 28 Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. 29 Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la gehenna. 30 Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la gehenna.31 Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. 32 Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
Mt 19,9 9 Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio».
Rom 1,24-32;24 Por lo cual Dios los entregó a las apetencias de su corazón, a una impureza tal que degradaron sus propios cuerpos; 25 es decir, cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y dando culto a la criatura y no al Creador, el cual es bendito por siempre. Amén. 26 Por esto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza; 27 de igual modo los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se abrasaron en sus deseos, unos de otros, cometiendo la infamia de las relaciones de hombres con hombres y recibiendo en sí mismos el pago merecido por su extravío. 28 Y, como no juzgaron conveniente prestar reconocimiento a Dios, los entregó Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene: 29 llenos de toda clase de injusticia, maldad, codicia, malignidad; henchidos de envidias, de homicidios, discordias, fraudes, perversiones; difamadores, 30 calumniadores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, 31 insensatos, desleales, crueles, despiadados; 32 los cuales, aunque conocían el veredicto de Dios según el cual los que hacen estas cosas son dignos de muerte, no solo las practican sino que incluso aprueban a los que las hacen.
Rom. 13,13-14; 13 Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias. 14 Revestíos más bien del Señor Jesucristo, y no deis pábulo a la carne siguiendo sus deseos.
1 Cor 6,9-10; 9 ¿No sabéis que ningún malhechor heredará el reino de Dios? No os hagáis ilusiones: los inmorales, idólatras, adúlteros, lujuriosos, invertidos, 10 ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios.
Gálatas 5:16-17: 16 Frente a ello, yo os digo: caminad según el Espíritu y no realizaréis los deseos de la carne; 17 pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne; efectivamente, hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais.
Gal 5,19-21 etc.19 ¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios? Y no os pertenecéis, 20 pues habéis sido comprados a buen precio. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!
Colosenses 3:5-6 . 5 En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. 6 Esto es lo que atrae la ira de Dios sobre los rebeldes.
1 Tes. 4,2-8 2 Pues ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús. 3 Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación, que os apartéis de la impureza, 4 que cada uno de vosotros trate su cuerpo con santidad y respeto, 5 no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios. 6 Y que en este asunto nadie pase por encima de su hermano ni se aproveche con engaño, porque el Señor venga todo esto, como ya os dijimos y os aseguramos: 7 Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino santa. 8 Por tanto, quien esto desprecia, no desprecia a un hombre, sino a Dios, que os ha dado su Espíritu Santo
1 Juan 2:16: 16 Porque lo que hay en el mundo —la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la arrogancia del dinero—, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo.