FORTALEZA
VIRTUDES CARDINALES V
La fortaleza es la virtud que nos asegura el firme y constante deseo de buscar el bien. Para los antiguos pensadores no era posible imaginar un ser humano sin pasiones, sin ellas seríamos como piedras inertes. Todos tenemos pasiones, todos. Sin embargo, hay que educar las pasiones, hay que encauzarlas, hay que purificarlas en el agua del Bautismo, con el fuego del Espíritu Santo.
La fortaleza nos sirve para confrontar y vencer los enemigos internos, por ejemplo, la ansiedad, la angustia, el temor, la culpa y muchas otras fuerzas que se agitan en nuestro interior y que tantas veces nos paralizan.
La fortaleza también nos ayuda a combatir a los enemigos externos que se presentan en la vida en forma de dificultades de cualquier tipo. Cultivar esta virtud nos hará ser personas que no se atemorizan ni se desaniman ante las pruebas y que se toman en serio los desafíos del mundo, actuando decididamente contra el mal y contra la indiferencia. Papa Francisco 10 Abril 2024
Es preciso distinguir entre la «fortaleza natural» y la «fortaleza virtud». La fortaleza natural coincide con la firmeza de carácter para decidirse a actuar en situaciones en verdad graves. Tal fortaleza nace de la energía de la propia voluntad, por lo que de sí no responde a la virtud cristiana sino a las características temperamentales. Por el contrario, la fortaleza virtud cardinal, se ejercita cuando esa firmeza y energía de ánimo toman origen no sólo del temperamento especifico, sino y sobre todo del auxilio de la gracia que le ayuda a sobrellevar las dificultades que entraña actuar en situaciones graves y conflictivas.
La virtud de la fortaleza lleva al cristiano a ser fuerte y valiente ante las múltiples dificultades internas o externas que se presentan en el momento de luchar contra el mal y de hacer el bien. En último término, equivale al imperativo cristiano de cumplir en todo -también en lo arduo y difícil – la voluntad de Dios.
EXAMEN-ORACIÓN
¿Soy consciente de la necesidad que tengo de ser fuerte ante las dificultades que se presentan en la vida?
¿Soy fuerte en la lucha contra la carne?
¿Evito las ocasiones que pueden propiciar la tentación?
¿Tengo la suficiente fortaleza para vencer las costumbres del mundo?
¿En qué aspectos de la vida me siento más fuerte?
¿Tengo fortaleza para defender la fe ante los que la combaten?
¿Soy fuerte para vivir una vida auténticamente cristiana?
¿Me siento fuerte para no caer en la rutina?
Cuando caigo en un pecado, ¿ tengo la fortaleza para confesarme lo antes posible?
¿Sé sacar fuerza de la oración y de los sacramentos?
¿Pido a Dios fuerza para no caer en las tentaciones?
PALABRA DE DIOS
Mt. 7, 7-8 7Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; 8porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Mt. 9,6 Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados —entonces dice al paralítico—: “Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”»
Mt. 11,28-30 28Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. 29Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. 30Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera»
Lc. 1,37 37porque para Dios nada hay imposible»
Lc. 4,18 18«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos.
Flp 2,13 1Por lo tanto, queridos hermanos, ya que siempre habéis obedecido, no solo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, trabajad por vuestra salvación con temor y temblor, 13porque es Dios quien activa en vosotros el querer y el obrar para realizar su designio de amor.
Flp. 4,13 13Todo lo puedo en aquel que me conforta.
1 Tes. 3,13 3y que afiance así vuestros corazones, de modo que os presentéis ante Dios, nuestro Padre, santos e irreprochables en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos.
2 Ped. 1,3 3Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia,
Sant. 3Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia.
Heb. 2,18 3Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia.