AutoRadiografía de mi Espíritu (45)

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TEMPLANZA

VIRTUDES CARDINALES  VII

La templanza es la cuarta y última virtud cardinal. Se trata de la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. La persona que vive esta virtud es sobria, mesurada, tiene capacidad de autodominio y no se deja arrastrar por la pasión.

En un mundo que exalta los excesos y el desenfreno, la templanza nos ayuda a poner orden en el corazón, a vivir con sabiduría y a buscar la justa medida a todas las cosas. Esta virtud asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. También nos hace apreciar mejor los bienes que recibimos y las relaciones que establecemos con los demás.

Las virtudes no son innatas en los hombres, ni son dones de la naturaleza humana, hay que aprender a adquirirlas, a practicarlas, a convertirlas en costumbre y terminarán convirtiéndose en hábitos.

La virtud de la templanza, es la que asegura el dominio propio de la voluntad, sobre los instintos y la moderación, frente a los placeres y las penalidades. Es el término medio, entre el libertinaje y la insensibilidad, que procura el equilibrio en el uso de los bienes creados, modera y ordena la atracción de los placeres y enseña, a ser dueño de los actos propios. Es el dominio de los instintos o apetencias personales, haciendo a las personas más dueñas de sí mismos.

Las personas sin templanza son siempre poco fiables.

En un mundo en el que tanta gente se jacta de decir lo que piensa, la persona templada prefiere, en cambio, pensar lo que dice.

Recemos al Señor para que nos dé este don: el don de la madurez, de la madurez de la edad, de la madurez afectiva, de la madurez social. El don de la templanza.

 

EXAMEN-ORACIÓN

¿Me considero moderado en mis pensamientos, acciones y costumbres.

¿Hago un buen uso de todo lo que poseo?

¿Sé gozar de todo lo bueno que tengo en la vida?

 ¿Doy gracias a Dios por todo lo bueno que Él me da?

¿Trato de tener hábitos saludables que me proporcionen una vida gozosa y más bien entusiasta?

¿Me preocupo de educar y fortalecer mi voluntad?

¿Me considero una persona fiable y dueño de mí misma en las reacciones?

¿Me siento maduro y sensato según mi edad?

¿Tengo gusto y estima por mi interioridad?

 

PALABRA DE DIOS

La templanza, también conocida como dominio propio o autocontrol, es una virtud ampliamente valorada en la Biblia. Aquí tienes algunas citas relevantes:

Proverbios 16:32 «Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad». 2

1 Cor. 9,27  26 Por eso corro yo, pero no al azar; lucho, pero no contra el aire; 27 sino que golpeo mi cuerpo y lo someto, no sea que, habiendo predicado a otros, quede yo descalificado.

Gálatas 5:22-23  22   En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, 23 modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley.