PECADOS CONTRA LA FORTALEZA
VIRTUDES CARDINALES VI Mes de JULIO
La moral cristiana no es la moral negativa del «no hacer», y por ello no es sólo una «moral del pecado», sino la moral positiva del ejercicio de las virtudes y del cumplimiento de los mandamientos. No obstante, la naturaleza caída del hombre está inclinada al mal. Por ello, si bien se debe alentar el ejercicio de las virtudes, también se ha de advertir del riesgo del pecado, que sigue a su incumplimiento.
En este apartado enunciamos los pecados más frecuentes contra la virtud cardinal de la fortaleza.
1. Indiferencia y pasividad
La Biblia advierte contra la indiferencia y la pasividad, que afectan la vida del creyente. Estos pecados debilitan nuestra fortaleza espiritual
2. Conformismo y pereza
El conformismo y la pereza también se mencionan como fortalezas negativas que deben ser derribadas. Estos pecados nos impiden crecer en fortaleza espiritual.
3. Orgullo y autosuficiencia.
Por exceso se puede pecar contra esta virtud por exceso, presunción, ambición y vanagloria.
4. La temeridad.
Es un pecado por exceso, porque se actúa sin contar con el peligro o los riesgos que entraña la acción. Por ello se falta a la prudencia debida porque se expone a no tener suficientes fuerzas para vencer el peligro.
5. La terquedad.
Otro pecado por exceso es la «terquedad», que cabe definir como la disposición de quien se obstina en mantenerse en una actitud o en una opinión que no merecen garantía alguna. El terco persiste en su decisión o sigue intentando seguir un camino que ya se ha experimentado y que «no conduce a ninguna parte.
6. La impasibilidad.
Se falta a la virtud de la fortaleza cuando se deja de actuar por indiferencia, por despecho o vanidad.
7. La cobardía.
Es un pecado por defecto. Se comete cuando por miedo se omite el cumplimiento de algo a lo que se está obligado. En este pecado puede incluirse el llamado «respeto humano».
8. La pusilanimidad.
El pusilánime peca por defecto, dado que, por desconfianza en sí mismo, no confía en los dones que Dios le ha dado
9. La vanagloria.
Es la búsqueda desconsiderada de la fama para la que no se tienen los suficientes méritos y sobre todo porque descuida ofrecer a Dios la gloria que le corresponde para atribuírsela injustamente a sí mismo
– Contra esta virtud se puede pecar por «poquedad de ánimo«, que es la menguada aspiración a que se realice algo porque se presenta como muy lejano en el tiempo. Tal «pequeñez de espíritu» hace que no se aspire a alcanzar una virtud o la santidad por lo lejano que se presenta
– La inconstancia. El inconstante no sabe mantenerse firme en la práctica del bien. Es bastante común, que muchos desistan en su intento de perseverar en la virtud cuando surgen las primeras dificultades. Suele ser un pecado de la gente más joven, si bien en la lucha por la vida moral se generaliza en bastantes individuos “los llamados” “adultosblandura«: es lo que se denuncia en algunos sectores de nuestro tiempo, en el que se acusa a la juventud de ser en exceso «blanda».
Amor a la comodidad. Esto puede llevar a una vida con menos logros y sin haber cubierto las propias posibilidades satisfactoria, ya que la gente se conforma con menos de lo que realmente puede o está capacitado.
EXAMEN-ORACIÓN
¿Qué actitud tengo ante las dificultades que encuentro a la hora de vivir mi fe?.
¿Cómo reacciono cuando se me complican las cosas de mi vida y eso me dificulta vivir lo que creo?.
¿De qué manera me impactan las adversidades que encuentro en la vida, ya sea en mi familia, o en mi relación con los otros o las circunstancias que me toca vivir?.
¿ Las dificultades que me toca experimentar ,¿las siento como un peso y una cruz, o tengo la suficiente fuerza para salir adelante?.
¿De qué manera asumo las cruces que debo llevar en la vida?
¿Confronto lo que vivo con lo que creo?
¿Me dejo llevar de la pereza al hacer lo que tengo que realizar?
¿Tengo la costumbre de presumir de lo que soy o de lo que hago?
¿Me desanimo con facilidad cuando no me salen bien las cosas?
¿Emprendo hacer algo que sé que está por encima de mis posibilidades?
¿Vivo el “ Dejar las cosas para mañana, para lo mismo responder mañana”?
¿Gozo llevando la contraria a los demás?
¿Dejo de hacer algunas cosas que tengo obligación y necesidad o las demoro con facilidad.
PALABRA DE DIOS
Mt. 7, 7-8 7Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; 8porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Mt. 9,6 Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados —entonces dice al paralítico—: “Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”»
Mt. 11,28-30 28Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. 29Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. 30Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera»
Lc. 1,37 37porque para Dios nada hay imposible»
Lc. 4,18 18«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos.
Lc. 10 25,37 12Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad. 13¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. 14Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. 15Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. 16Quien a vosotros escucha, a mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado». 17Los setenta y dos volvieron con alegría diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». 18Él les dijo: «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. 19Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno. 20Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo». 21En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. 22Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». 23Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! 24Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron». 25En esto se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». 26Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». 27Él respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo». 28Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida». 29Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». 30Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. 31Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. 32Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. 33Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, 34y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. 35Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. 36¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». 37Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo»
Flp 2,13 12Por lo tanto, queridos hermanos, ya que siempre habéis obedecido, no solo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, trabajad por vuestra salvación con temor y temblor, 13porque es Dios quien activa en vosotros el querer y el obrar para realizar su designio de amor.
Flp. 4,13 13Todo lo puedo en aquel que me conforta.
1 Tes. 3,13 13y que afiance así vuestros corazones, de modo que os presentéis ante Dios, nuestro Padre, santos e irreprochables en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos.
2 Ped. 1,3 3Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia,
Sant. 3 Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia.
Santiago 4:10 sugiere que el orgullo es un pecado que nos impide recibir la fortaleza de Dios.
Heb. 2,18 3Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia,