Auto-Radiografia de mi Espíritu (55)

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ADVERTENCIA

Esta sección no es para hacer una simple lectura, sino para dedicar, al menos, unos minutos para examinarse y conocer también la palabra de Dios, con el fin de mejorar personalmente y no quedarnos en ser siempre lo mismo y llevar una vida rutinaria.

Mejorar implica, como decía, con mucha sabiduría san Agustín: “Señor, que me conozca y que te conozca”.

Para conocernos es necesario: ver las intenciones, las obras, los pensamientos, los sentimientos, las motivaciones… con que actuamos.

Para conocer a Dios, es necesario saber o (ver) lo que Él nos ha revelado con su palabra.

Por eso, las secciones: EXAMEN-ORACIÓN y PALABRA DE DIOS

PECADOS CAPITALES  VII    

CONTRA LUJURIA CASTIDAD

La castidad es la virtud que se opone a la lujuria, moderando el deseo sexual según los principios de la fe y la razón. La lujuria es uno de los siete pecados capitales, asociado al deseo sexual desordenado, que busca el placer fuera del orden y propósito establecido por la moral cristiana.

Para contrarrestar este impulso, la tradición propone la castidad, entendida como el dominio de la sexualidad bajo la luz de la fe, la razón y el respeto por el sentido de la sexualidad.

La castidad no trata de negar la sexualidad, sino de integrarla sanamente en la personalidad para usarla de acuerdo con el propósito para el que fue dada.

La castidad requiere disciplina interior: control de pensamientos, miradas, imaginación, gestos y acciones.

Es útil evitar situaciones, medios o compañías que fomenten pensamientos lujuriosos, buscar la ayuda de la oración y el ejercicio de la templanza.

La virtud de la castidad es exigida en distintos estados de vida: solteros, casados ​​y quienes hacen votos religiosos.

Promueve la pureza, protege el amor futuro y ayuda a preparar adecuadamente para el matrimonio.

La castidad, por tanto, es vista como el camino para resistir y superar la lujuria mediante el dominio personal y la apertura a la virtud.

La paciencia y la fortaleza interior también apoyan para resistir las tentaciones y mantener la pureza del pensamiento y el corazón, enfrentando las pruebas con serenidad.

La oración frecuente y perseverante se considera fundamental para recibir la ayuda del Espíritu Santo, que fortalece estas virtudes y ayuda a rechazar pensamientos y deseos que fomentan la lujuria.

En resumen, la castidad es la virtud clave para vencer la lujuria, acompañada por la templanza y sostenida por la oración y la fortaleza interior.

 

EXAMEN-ORACIÓN

Cuando me surgen pensamientos impuros. ¿ los rechazo?

¿Me opongo a los chistes, canciones, o conversaciones de doble sentido?

¿Pienso y soy consciente de que por el Espíritu Santo soy templo de Dios?

¿Recuerdo la bienaventuranza de “Bienaventurados los limpios de Corazón?

¿Mi comportamiento es en todo momento correcto y modesto?

¿Soy fiel en mis relaciones con personas de otro sexo?

¿Rezo o busco ayuda de Dios cuando surgen tentaciones o pensamientos impuros?

¿Evito programas de televisión que provocan o favorecen la impureza?

PALABRA DE DIOS

Mateo 5:8. 8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

1 Corintios 6:9-12.  9 ¿No sabéis que ningún malhechor heredará el reino de Dios? No os hagáis ilusiones: los inmorales, idólatras, adúlteros, lujuriosos, invertidos, 10 ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios. Así erais algunos antes.   11 Pero fuisteis lavados, santificados, justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.12 Todo me es lícito, pero no todo me aprovecha. Todo me es lícito, pero no me dejaré dominar por nada.

1 Corintios 10:31-32. 31 Así pues, ya comáis, ya bebáis o hagáis lo que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios. 32 No deis motivo de escándalo ni a judíos, ni a griegos, ni a la Iglesia de Dios;

(2 Corintios 10:3-4. 3 Pues, aunque procedemos como quien vive en la carne, no militamos según la carne, 4 ya que las armas de nuestro combate no son carnales;

Gálatas 5:19-23; . 19 Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, 20 idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, 21 borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios. 22 En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, 23 modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley. 24 Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos.

1 Tesalonicenses 4,3-43 Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación, que os apartéis de la impureza, 4 que cada uno de vosotros trate su cuerpo con santidad y respeto, 5no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios.

Efesios 4:29-30.  29 Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen. 30 No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios con que él os ha sellado para el día de la liberación final.

 Efesios 5:5-7; 5 Tened entendido que nadie que se da a la fornicación, a la impureza, o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6 Que nadie os engañe con argumentos falaces; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. 7 No tengáis parte con ellos.

Filipenses 4:8 Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta.

Colosenses 3:5-8; 5 En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. 6 Esto es lo que atrae la ira de Dios sobre los rebeldes. 7 Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; 8 ahora en cambio, deshaceos también vosotros de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca!

Santiago 3:4)3 Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones.4 Adúlteros, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Por tanto, si alguno quiere ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios.

1 Pedro 1:14-16 .14 Como hijos obedientes, no os amoldéis a las aspiraciones que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. 15 Al contrario, lo mismo que es santo el que os llamó, sed santos también vosotros en toda vuestra conducta, 16 porque está escrito: Seréis santos, porque yo soy santo.